La peligrosa pérdida del sentido de la Vida y existencia Humana

Es cada día más alarmante la pérdida del sentido de la vida, pero más aún la pérdida de significado de la existencia humana. Pero quizás lo más alarmante es que, los seres humanos vivimos como en un sueño profundo, del cual no podemos despertar y darnos cuenta que estamos parados ante un abismo peligroso.

Durante este año litúrgico hemos estado leyendo en la liturgia dominical el Evangelio de San Marcos, quisiera fijarme en el texto del domingo Vigésimo Quinto Ordinario (Mc. 9,30-37), es el texto que se llama “El segundo anuncio de la pasión”, y es el anuncio de su camino hacia la ciudad santa de Jerusalén, en donde encontrará pasión y muerte, pero por la acción de Dios su padre también la gloriosa resurrección. El misterio de la muerte y resurrección es el regalo más grande que Dios puede darle al hombre y por tanto es el servicio más grande de Jesucristo a favor de la humanidad; regalo que la iglesia actualiza en su liturgia, de manera especial en la Eucaristía, es decir Cristo se nos sigue dando. Es así que, el anuncio de este misterio que le espera en Jerusalén, es el anuncio del amor, del más grande amor, del gran bien trascendente. Pero ¡que cosa tan terrible!, mientras Jesús les anuncia este gran don, los discípulos discuten sobre quién de ellos es el más importante. Es decir, van tan distraídos y confundidos que no hacen caso del anuncio del gran don de Dios y se quedan ambicionando bienes transitorios.

Me parece que nuestra cultura moderna no es muy distinta: Renunciamos a los principios trascendentes (Dios, la vida, la familia, etc.) y hasta los atacamos como si fueran malos, para proponer fines pasajeros (poder, dinero, placer, etc.) como si fueran fines trascendentes.

¡Cómo no perder el sentido de la vida y de nuestra existencia!

Creo que es urgente recuperar lo más sagrado, pues lo efímero no nos da esperanza, ni consuelo ante nuestros desiertos, es más bien como ir en el desierto con abundante sed y en vez de agua tomamos vinagre, ¿No será así mucho más peligroso nuestro caminar?.

Necesitamos reaccionar, no nos conformemos con ver síntomas que nos hablan de enfermedad; más bien busquemos cuáles son las causas de esos síntomas, pues si no sanamos las causas es como estar tomando tranquilizantes que solo nos mantienen en una aparente salud.

Cristo vive y te ama, Él quiere ser el centro de tu vida. Él quiere ser la respuesta a tu sufrimiento a tu sin sentido, ábrete al regalo redentor de su muerte y resurrección.

Párroco Francisco Hernandez

Templo de Santa Teresita del Niño Jesús

Boletín Parraquial

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